sábado, 15 de agosto de 2009

Entre el tiempo y el espacio.

Yo que nací entre el tiempo y el espacio debo limitarme a observarlo, no puedo crear y no puedo tocarlo, no puedo alcanzar las estrellas, los planetas ni la luna. La luna tan brillante y cercana, tan hechizante que hace cantar hasta mi alma. Tan hechizante que atrae con su reflejo. Hace enloquecer a las sirenas y transformarse a los licántropos.
Hace temblar el mar e intenta atraparlo.
El tiempo y sus barreras se extienden ante mi, mostrándome toda su plenitud, y su puro poder. La eternidad me enseña a observarla calmadamente y sin prisa por alcanzarla. Pero ella no sabe que lo que deseo es sentir el paso del tiempo bajo mis manos. El viento sobre mi piel. Ella no sabe que noto como la tierra gira 362 quilómetros por hora bajo mis
pies, que veo lo que fue, lo que es y lo que será. Veo la plenitud del universo. Algo que jamás nadie ha conseguido. Pero sigo sin poder alcanzarla. El polvo estelar me rodea, me hace olerlo y sentir que parte del universo esta dentro de mis pulmones inundándolos. Y estoy en medio de la oscuridad.

O eso es lo que creo. Estoy levitando sobre miles y miles de mundos pero ninguno de ellos se percata de mi existencia. Pienso una y otra vez que estoy sola en medio del universo, en medio de la oscuridad que me atrapa y me corrompe, que se filtra através de los poros de mi piel como un parásito invasor de cuerpos. Grito y pregunto "¿Alguien puede oírme?", pero no obtengo respuesta alguna. Y no entiendo como es posible que este sola en medio del universo.
Pero de pronto miro a mi alrededor. Estoy rodeada de estrellas, estrellas que me muestran su luz. ¿Y como he estado tan ciega como para no darme cuenta? Estaban ahí desde el principio. Absorviendo el vórtice temporal que me tragaba y me inundaba el alma lo suficiente coma para ahogarme. Una brecha en el espacio se abre de pronto. Un joven me tiende la mano.
"Ven Conmigo..."

No hay comentarios:

Publicar un comentario