miércoles, 19 de agosto de 2009

The hatred and sadness...


He pasado de la tristeza, a la rabia y el enfado.
De querer saber como esta a odiarle y no querer volver a preocuparme ni a confiar en él.
Me ha decepcionado muchísimo. Él decía que nosotras eramos lo mas importante en su vida, que estábamos hasta por encima de la persona a la que ama. Ya veo como lo ha demostrado. Yo preocupada por él hasta límites insospechados y él en cambio no puede hablar conmigo ni por messenger, pero si que puede llamar por teléfono a sus "amigos" para que vayan a su casa a las doce y media de la noche. Y como esta hablando por teléfono no puede contestarme. Sus actualizaciónes deprimentes y sus canciones tristes. Todo para montar una escenita y gritarle al mundo que esta mal todos los días de la semana, mes y año. Es que se cree que es el centro del mundo. Como si fuese el único que esta mal en estos momentos.
Mi mejor amigo siempre me esta diciendo que él es el centro de mi mundo. Vale, puede que le quiera, que este enamorada de él, pero eso no quiere decir que sea el centro de mi mundo, hay mucho mas en mi cabeza de lo que nadie pueda imaginarse. No esta solo él. Pero el otro esta convencido de que si. Y me lo dice una y otra vez remitiéndomelo y machacando me. ¿Que pasa? ¿que no sabe que me molesta? Claro que lo sabe, pero aun así lo dice y no se porque. Después de lo que el otro ha hecho no voy a darle ninguna oportunidad mas, él a mi no me las da, pues yo tampoco. No voy a dar señales de vida para él, si quiere algo de mi que me busque. Pero yo ya me he cansado de toda esta movida. Estoy cabreada, y mucho y hasta que no me pida perdón no voy a dejar de estarlo. Lo mas divertido es que él se cabreara conmigo, no se porque, pero alguna excusa pondrá, ya se vera, ya. Y entonces él cree que yo no saltare y le diré todo lo que tengo guardado. Pero se equivoca, lo haré y no me quedare satisfecha hasta que acepte sus errores y los remedie de una vez, como hacemos todos. Porque todos no preocupamos y nos desvivimos por el, pero... Por quién se desvive él? Por nosotros desde luego que no.

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